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Brindisi / 16 June 2017 / ES

Las ciudades y las regiones, en favor del desarrollo de una red transeuropea de transporte basada en el territorio

Declaración del Grupo del PPE en el Comité Europeo de las Regiones

Nosotros, miembros del Grupo del Partido Popular Europeo en el Comité Europeo de las Regiones

  1. Reconocemos que el transporte es uno de los principales factores que contribuyen a una economía próspera en la UE: genera comercio, fomenta el crecimiento económico y proporciona millones de empleos. Alentamos a que se desarrolle una industria competitiva del transporte en la UE mediante el fomento de políticas seguras, innovadoras, eficientes y ecológicas. A este respecto, creemos que la política de la red transeuropea de transporte ofrece un importante apoyo a la construcción y el desarrollo de las infraestructuras de transporte en toda la Unión Europea, permitiendo así la movilidad fluida, segura y sostenible de personas y mercancías.
  2. Asimismo, señalamos que la planificación, el desarrollo y la explotación de las redes transeuropeas de transporte (RTE-T) desempeñan un importante papel en la consecución de los principales objetivos de la Unión Europea, tal como se definen en la Estrategia Europa 2020, «el Libro Blanco sobre el Transporte 2011» y las diez prioridades de la Comisión Juncker, por ejemplo, el correcto funcionamiento del mercado interior y el fortalecimiento de la cohesión económica, social y territorial.
  3. Apoyamos una política de las RTE-T basadas en el territorio que garantice la accesibilidad y conectividad de todas las regiones de la Unión, contribuyendo así en mayor medida a su crecimiento económico sostenible y su competitividad a largo plazo. Por consiguiente, nos comprometemos a trabajar por el éxito de la política de las RTE-T basadas en el territorio que conecten a los países del sur con los del norte y a los del este con los del oeste en todo el continente europeo, colmando las lagunas entre las redes de transporte nacionales y eliminando los obstáculos que dificultan el desarrollo económico de nuestras regiones y ciudades.
  4. Hacemos hincapié en que una política de las RTE-T basadas en el territorio solo puede lograrse aplicando correctamente los principios del enfoque ascendente, la gobernanza multinivel y la subsidiariedad e impulsando la colaboración de todos los niveles de gobierno. Por otra parte, insistimos en la necesidad de integrar mejor a los entes locales y regionales, que en muchos casos son responsables del mantenimiento de las infraestructuras de transporte. Los entes locales y regionales participan, en su calidad de entes territoriales, en los organismos de gestión política, operativa, técnica y ejecutiva de los proyectos de infraestructuras de las RTE-T; sin embargo, es fundamental mantener el papel de los Estados miembros y de la Comisión Europea en el proceso de coordinación.
  5. Nos comprometemos a ofrecer nuestra experiencia, junto con un sólido liderazgo político, para hacer pleno uso de la política de las RTE-T como instrumento que permita modernizar y ampliar las redes para todos los modos de transporte y hacia todos los lugares de Europa. En este sentido, acogemos con satisfacción el apoyo financiero y técnico de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (Fondos EIE), el Mecanismo «Conectar Europa» (MCE) y otras iniciativas pertinentes de la UE, como el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE), el programa Interreg y el programa Horizonte 2020.
  6. Respaldamos firmemente las inversiones públicas y privadas en infraestructuras y sistemas de transporte, que pueden generar considerables efectos directos e indirectos sobre el empleo en un momento en que el desempleo sigue siendo elevado en algunos países de la UE. Animamos a crear mayores sinergias entre los distintos instrumentos de financiación y las aportaciones de fuentes supranacionales, nacionales, regionales y locales, así como asociaciones público-privadas, para aliviar este problema. Además, subrayamos la necesidad de reforzar la capacidad de los entes locales y regionales de utilizar los instrumentos financieros facilitados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) a fin de realizar las inversiones necesarias para cumplir los objetivos de la política.
  7. Reconocemos que los nueve corredores de la red básica constituyen un elemento pionero en la aplicación de las RTE-T. Sin embargo, señalamos que faltan recursos financieros para el desarrollo de las infraestructuras regionales y locales y las infraestructuras de reducido tamaño en las zonas fronterizas y remotas, que revisten particular importancia para el desarrollo sostenible de las regiones de Europa. A tal fin, exhortamos a renovar el compromiso financiero del MCE, aumentando su dotación y, en parte, favoreciendo iniciativas destinadas a ejecutar las redes globales y el sistema de conexión a los corredores de la red básica de las RTE-T para construir los enlaces que faltan.
  8. Apoyamos la ampliación de la red RTE-T actual mediante la finalización del corredor Báltico-Adriático, incluida la prolongación por toda la costa jónico-adriática hasta Brindisi, por una parte, y el extremo meridional de Grecia, por otra. Apoyamos la petición del Parlamento Europeo a los países participantes para que concentren sus esfuerzos en la realización de proyectos enmarcados en las actuales RTE-T y de otros proyectos en curso consagrados a extender las RTE-T hacia Europa sudoriental y la costa oriental del Adriático. Estos proyectos tienen el potencial de reducir el déficit en materia de infraestructuras de la zona del Adriático y del Jónico, especialmente la autopista en la costa oriental adriático-jónica, el ferrocarril de alta velocidad en la costa ítalo-adriática y otros proyectos destinados a reforzar las conexiones terrestres, marítimas y aéreas entre el este y el oeste.